"Misericordia quiero y no sacrificio", Mensaje Cuaresma 2016

lema-cuaresma-2016Hoy se dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016 que lleva como título «'Misericordia quiero y no sacrificio' (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar». El texto ha sido dado a conocer por la Santa Sede en conferencia de prensa. Los idiomas en los que puede encontrarse son el italiano, español, inglés, polaco, alemán, portugues, francés y árabe.

A continuación el texto completo en español:

«'Misericordia quiero y no sacrificio' (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar»

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada

En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, María canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia

El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.

La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).

Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis

FRANCISCUS

Fuente: Aciprensa.com

A San Bernardo llegó imagen de la Virgen del Carmen desde el Templo Votivo de Maipú

virgenComo todos los años, la Carmelita fue acogida por los folkloristas de la comuna para acompañarlos como Patrona de esta 45ª versión del Festival del folklore de San Bernardo.

A su llegada un gran número de feligreses se apostó en el frontis de la municipalidad, donde se brindó un homenaje folclórico en honor a la Carmelita.

Luego, la virgen fue trasladada a la Catedral de San Bernardo, lugar donde se quedará hasta el 12540760 10207128931594902 4922781558340710562 npróximo 27 de enero, fecha en la con el desfile inaugural se dará comienzo a una nueva versión del festival, donde la imagen de la Patrona de Chile acompañará al folklore nacional.

Catequesis del Papa Francisco sobre la unidad de los cristianos y el Bautismo

papa-bautizos--644x362El Papa Francisco dedicó la catequesis de la Audiencia General de este miércoles a la unidad de los cristianos, con motivo de la Semana de la Oración por la unidad de los cristianos que se celebra estos días.

El Santo Padre señaló que católicos, protestantes y ortodoxos comparten el Bautismo y esto significa "que todos somos pecadores y tenemos necesidad de ser salvados, redimidos, liberados del mal".

"En la medida en que recibimos la gracia de la misericordia, nosotros nos transformamos siempre más plenamente en pueblo de Dios, y nos transformamos también en capaces de anunciar a todos sus obras maravillosas", explicó.

A continuación, el texto completo de la catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hemos estuchado el texto bíblico que este año guía la reflexión en la Semana de Oración para la unidad de los cristianos, que se celebra del 18 al 25 de enero. Esta semana. Tal pasaje de la Primera Carta de san Pedro ha sido elegido por un grupo ecuménico de Letonia, encargado por el Consejo Ecuménico de las Iglesias y por el Consejo Pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos.

Al centro de la catedral luterana de Riga hay una fuente bautismal del siglo XII, el tiempo en que Letonia fue evangelizada por san Meinardo. Aquella fuente es un signo elocuente de un origen de la fe reconocida por todos los cristianos de Letonia, católicos, luteranos y ortodoxos. Tal origen es nuestro Bautismo común. El Concilio Vaticano II afirma que «el Bautismo constituye el vínculo sacramental de la unidad vigente entre todos aquellos que por medio de él han sido regenerados» (Unitatis redintegratio, 22). La Primera Carta de Pedro está dirigida a la primera generación de los cristianos para hacerlos conscientes del don recibido con el Bautismo y de las exigencias que implica. También nosotros, en esta Semana de Oración, estamos invitados a redescubrir todo esto, y a hacerlo juntos, yendo más allá de nuestras divisiones.

En primer lugar, compartir el Bautismo significa que todos somos pecadores y tenemos necesidad de ser salvados, redimidos, liberados del mal. Es este el aspecto negativo, que la Primera Carta de Pedro llama «tinieblas» cuando dice: «[Dios] los ha llamado fuera de las tinieblas para conducirlos a su admirable luz». Esta es la experiencia de la muerte, que Cristo ha hecho propia, y que es simbolizada en el Bautismo al ser sumergidos en el agua, y a la cual sigue el resurgir, símbolo de la resurrección a la nueva vida en Cristo. Cuando nosotros cristianos decimos que compartimos un solo Bautismo, afirmamos que todos nosotros –católicos, protestantes y ortodoxos- compartimos la experiencia de estar llamados de las tinieblas feroces y alienantes al encuentro con el Dios vivo, pleno de misericordia. Todos de hecho, lamentablemente, tenemos experiencia del egoísmo, que genera división, cerrazón, desprecio. Volver a partir del Bautismo quiere decir reencontrar la fuente de la misericordia, fuente de esperanza para todos, porque ninguno está excluido de la misericordia de Dios, ninguno está excluido de la misericordia de Dios.

El compartir esta gracia crea un vínculo indisoluble entre nosotros los cristianos, así que, en virtud del Bautismo, podamos considerarnos todos realmente hermanos. Somos realmente pueblo santo de Dios, aunque si, a causa de nuestros pecados, no somos todavía un pueblo plenamente unido. La misericordia de Dios, que actúa en el Bautismo, es más fuerte de nuestras divisiones, es más fuerte. En la medida en que recibimos la gracia de la misericordia, nosotros nos transformamos siempre más plenamente en pueblo de Dios, y nos transformamos también en capaces de anunciar a todos sus obras maravillosas, precisamente a partir de un simple y fraterno testimonio de unidad. Nosotros cristianos podemos anunciar a todos la fuerza del Evangelio comprometiéndonos a compartir las obras de misericordia corporales y espirituales. Este es un testimonio concreto de unidad.

En conclusión, queridos hermanos y hermanas, todos nosotros cristianos, por la gracia del Bautismo, hemos obtenido misericordia de Dios y hemos sido recibidos en su pueblo. Todos, católicos, ortodoxos y protestantes, formamos un sacerdocio real y una nación santa. Esto significa que tenemos una misión común, que es aquella de transmitir la misericordia recibida a los otros, comenzando por los más pobres y abandonados. Durante esta Semana de Oración, rezamos para que todos nosotros discípulos de Cristo encontremos el modo de colaborar juntos para llevar la misericordia del Padre a cada parte de la tierra. Gracias.

Fuente: aciprensa.com

Encuentro de sacristanes en Maipo

sacristanes10En el marco de la celebración del Jubileo de la Misericordia, las sacristanas y sacristanes participaron con entusiasmo y alegría de este primer encuentro que se realiza en la Diócesis.

Cerca de 70 personas llegaron a la cita, que se inició con una hora de adoración al Santísimo Sacramento en la capilla de las Hermanas de la Misericordia, acto seguido se realizó una procesión, presidida por el Padre Juan Burgos, que culminó en el Santuario de la Inmaculada Concepción en Maipo. En el lugar los asistentes ingresaron por la Puerta Santa, que es una de las seis que se encuentran en la Diócesis.

Luego, Monseñor Juan Ignacio presidió la Eucaristía junto a los presentes, en su homilía destacó la labor abnegada que realizan en cada parroquia y capilla de la Diócesis, preocupándose del cuidado y la limpieza de ls sacristia, del altar y la casa de Dios.

Por su parte las sacristanes agradecieron esta jornada, muchas de ellas se mostraron emocionadas porque es la primera vez que se realiza un encuentro con ellos y más aún en este Año de la Misericordia que ha convocado el Papa Francisco.

La jornada concluyó con un momento de conversación y compartir fraterno con el Obispo de San Bernardo.

 

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Papa Francisco a adolescentes: Caminen contra corriente y sean valientes en el amor

jovenesLa Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó el mensaje del Papa Francisco para el Jubileo de los Adolescentes de 13 a 16 años en el marco del Año de la Misericordia, que se celebrará del 23 al 25 de abril de este año. En el texto titulado "Crecer misericordiosos como el Padre", el Pontífice los anima a caminar contra corriente y a "aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado".

"Este tiempo precioso también os atañe a vosotros, queridos jóvenes, y yo me dirijo a vosotros para invitaros a participar en él, a ser protagonistas, descubriendo que sois hijos de Dios", afirma el Papa.

El Papa escribe luego que "crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente. Os estáis preparando para ser cristianos capaces de tomar decisiones y gestos valientes, capaces de construir todos los días, incluso en las pequeñas cosas, un mundo de paz".

"Vuestra edad es una etapa de cambios increíbles, en la que todo parece posible e imposible al mismo tiempo. Os reitero con insistencia: 'permaneced estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino. Él nos da el valor para caminar contra corriente. Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente. Esto hace bien al corazón, pero hay que ser valientes para ir contra corriente y él nos da esta fuerza'".

Tras recordar a los muchachos que viven en situaciones extremas como la guerra o la pobreza, el Pontífice animó a no perder la esperanza y a no creer "las palabras de odio y terror que se repiten a menudo; por el contrario, construid nuevas amistades. Ofreced vuestro tiempo, preocupaos siempre de quienes os piden ayuda. Sed valientes e id contracorriente, sed amigos de Jesús, que es el Príncipe de la Paz".

Luego de animar nuevamente a vivir una vida auténticamente santa, el Papa Francisco hizo votos para que "el Señor bendiga cada uno de vuestros pasos hacia la Puerta Santa. Rezo por vosotros al Espíritu Santo para que os guíe e ilumine".

"Que la Virgen María, que es Madre de todos, sea para vosotros, para vuestras familias y para cuantos os ayudan a crecer en la bondad y la gracia, una verdadera puerta de la Misericordia", concluye.

Fuente: Aciprensa.com

Reunión de evaluación y planificación

caritasCon una reunión y evaluación final, se dio el término a las actividades del Consejo de la Pastoral Social Caritas. El encuentro de los agentes pastorales tuvo lugar en las dependencias del Seminario San Pedro Apóstol.

La jornada finalizó con la celebración de la Santa Misa presidida por Monseñor Juan Ignacio y luego un almuerzo en comunidad para concluir un año de trabajo pastoral en la Diócesis.

Trabajos solidarios de los voluntarios de Capilla País en la Diócesis

portadaLos jóvenes se encuentran construyendo las capillas San Juan Pablo II, en Maipo y San Pío de Pietrelcina, en San Bernardo.

Las nuevas edificaciones se han podido lograr gracias a la iniciativa y al trabajo voluntario de los jóvenes de Capilla País, proyecto que congrega a voluntarios de la Pastoral de la Pontificia Universidad Católica y de otras universidades de Santiago, y se encuentran trabajando en diferentes lugares de Chile, durante la primera quincena de enero.

Por su parte en la capilla ubicada en la Villa Los Viñedos en Maipo, que se encuentra casi terminada, el Padre Domingo Muñoz, celebró la Eucaristía junto a los voluntarios, que destacaron por su fe, alegría y entrega en la construcción de la casa del Señor que acogerá a los feligreses del sector.

Asimismo, en la Villa Las Hortensias de San Bernardo, el Padre Mauricio Romero celebró la Misa junto a los fieles, que agradecieron el generoso trabajo de los jóvenes con su comunidad.

 

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Papa: el Año de la Misericordia nos recuerda que Dios es amor y nos espera

papaDios es amor, él nos amó primero, nos ama siempre, reiteró el Papa Francisco en su homilía, en la Misa de la mañana, que celebró en la capilla de la Casa de Santa Marta. Haciendo hincapié, en el mandamiento nuevo de Jesús, regalo de amor de Dios, y con la primera Carta de San Juan, en la exhortación de amarnos «los unos a los otros, porque el amor procede de Dios y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios», el Santo Padre recordó de dónde viene el amor verdadero:

«Esta palabra 'amor' es una palabra que se usa tantas veces y que cuando se usa no se sabe qué significa exactamente. ¿Qué es el amor? A veces pensamos en el amor de las telenovelas. No, ese no parece amor. El amor puede parecer un entusiasmo por una persona y después... se apaga. ¿De dónde viene el amor verdadero? Todo el que ama ha sido generado por Dios, porque Dios es amor. Juan no dice: todo amor es Dios, sino Dios es amor»

Y con el amor de Dios, el Papa reflexionó asimismo sobre la compasión de Jesús, recordada en la liturgia del día, en la multiplicación de los panes. «Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció», que no quiere decir que tuvo pena, advirtió el Santo Padre, para luego reiterar que no es lo mismo compadecer y tener pena. Porque el amor que Jesús siente hacia quienes lo rodean «lo lleva a padecer con ellos, a implicarse en la vida de la gente». Entre los ejemplos del amor de Dios que es el primero en amarnos, recordó también el del hijo pródigo y el Jubileo de la Misericordia:

«Cuando tenemos algo en el corazón y queremos pedir perdón al Señor, es Él el que nos espera para darnos su perdón. Este Año de la Misericordia es también esto: que recordemos que el Señor nos está esperando, a cada uno de nosotros. ¿Para qué? Para abrazarnos. Nada más. Para decir: hijo, hija, te amo. He dejado que crucificaran a mi Hijo por ti; éste es el precio de mi amor; éste es mi regalo de amor».

Tras alentar a que tengamos siempre la certeza de que «el Señor me espera, el Señor quiere que yo abra la puerta de mi corazón», el Papa Francisco dijo que si se asoma el escrúpulo de no sentirse dignos del amor de Dios, es mejor, porque Él nos espera como somos, como nos dicen que hay que ser:

«Ir ante el Señor y decir: 'tú sabes Señor que te amo'. O si no: 'tú sabes Señor que quisiera amarte, pero soy tan pecador, tan pecadora'. Y Él hará lo mismo que hizo con el hijo pródigo que se gastó todo el dinero en vicios: no dejará que termines tus palabras y con un abrazo te hará callar. El abrazo del amor de Dios».

Fuente:News.Va

Docentes de Religión reciben curso de formación

curso4Como todos los años, en el mes de Enero, se realizó el Curso de Profesores de Religión Católica 2016, impartido por la Vicaria Para la Educación de la Diócesis de San Bernardo.

Participaron Colegios Particulares, Municipales y Subvencionados. Alrededor de 100 profesores se reunieron en las dependencias del Obispado de San Bernardo y contaron con la oportunidad de optar a distintos cursos de Formación Psicológica, Formación Doctrinal y Metodología.

El curso que duró cinco días concluyó con una Eucaristía presidida por Monseñor Juan Ignacio González en la Catedral de San Bernardo, enviándolos a su última actividad de la jornada, evangelizar a las personas en distintas calles de la comuna.

 

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Se inician los trabajos en Parroquia San Agustín

12440696 10207141316064713 1083339668438416853 oMonseñor Juan Ignacio González junto al Vicario General, Padre Mario Bernal dieron en terreno el vamos de los trabajos de construcción de la Iglesia ubicada en Calera de Tango.

La antigua parroquia de San Agustín tuvo que ser demolida producto de los graves daños estructurales que presentaba producto del terremoto del 2010.

 

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