Marcha por la Vida en San Bernardo

afichemarchaEl próximo 31 de mayo se realizará la Marcha por la vida, que recorrerá gran parte del centro de la comuna.    

La actividad comenzará en calle Arturo Prat, frente a la Catedral  pasando luego por  Freire, Colón y San Martín para terminar en el Anfiteatro Municipal.

Te invitamos a esta jornada que celebra la vida del que está por nacer. Una caminata de alegría y amor.

Expresemos en las calles nuestro cariño a los inocentes que vienen en camino.

Súmate a esta cruzada, solo debes decir

 ¡Sí a la vida!

Viviendo el cuasimodo en la Diócesis

IMG 1229El pasado domingo 19 de abril se realizó la fiesta de cuasimodo en la Parroquia Santa Trinidad, celebración  que llevó la santa comunión a enfermos, inválidos y ancianos de todo el sector sur de San Bernardo.

La jornada comenzó  muy temprano con la misa celebrada por el padre Matías Pérez en la capilla Santa Matilde en la villa  Los portales en compañía de sus fieles y de un gran número de cuasimodistas.

Al finalizar la eucaristía, el padre subió a la carreta que lo llevaría a recorrer gran parte de la comuna,  escoltado por caballos, carretas e incluso automóviles adornados para Cuasimodo que transitaron por los sectores de  Nos, Lomas de Mirasur, Villa las Alamedas y Villa las Palmeras IV, donde en su mayoría enfermos y adultos mayores postrados pudieron recibir a Jesús en sus hogares como manda la tradición.

Esta costumbre se remonta a los tiempos de la colonia cuando los jinetes acompañaban a los sacerdotes, que se desplazaban en carruajes, para que no fueran asaltados.

Las Parroquias  San José Patriarca de Buin, Nuestra señora de la Reconciliación de la Pintana y San Marcos del bosque  también celebraron con mucho entusiasmo el Cuasimodo. 

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Obispos de Chile rechazan el aborto

bbcfEste viernes 17 de abril  la Conferencia Episcopal dio a conocer un mensaje en torno al proyecto de ley que despenaliza el aborto en tres casos específicos, el cual puso a disposición de todos los ciudadanos chilenos y sus autoridades.

A continuación el texto completo: 

 

 

 

 

El derecho humano a la vida, a una vida digna para toda persona

“Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia”

(Deuteronomio 30, 19)

 

Mensaje de la Conferencia Episcopal de Chile en torno al proyecto de ley sobre despenalización del aborto

1. Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Chile queremos poner a disposición de la sociedad chilena y de sus autoridades nuestro parecer sobre el proyecto de ley de despenalización del aborto en tres causales anunciado por el Gobierno.          

Respeto y diálogo

2. Lo hacemos, en primer lugar, con respeto y consideración por las personas enfrentadas a la realidad del aborto, porque sabemos que casi siempre ella deriva de situaciones de gran sufrimiento y las expone a decisiones extremadamente difíciles. El papa Francisco nos ha recordado que "hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 214). Una actitud auténticamente humanista, y con mayor razón una actitud verdaderamente cristiana, mirará siempre, en estos casos, la vida, la dignidad y el mayor bien de la madre y de su hijo, y jamás la exclusión y supresión deliberada de uno de ellos.

3. También valoramos el rol de las instituciones democráticas llamadas a discernir, a estudiar y a decidir las leyes que nos rigen como ciudadanos. Deseamos y esperamos que los legisladores cristianos y humanistas aprueben leyes que respeten, favorezcan y promuevan la vida humana del que está por nacer en todas las etapas de su existencia.

4. Nos dirigimos a la comunidad nacional como obispos de la Iglesia Católica que compartimos con otros cristianos el Evangelio de Jesucristo, que amamos a Chile y que hoy, como ayer, buscamos su mayor bien, especialmente el de los más pobres y sufrientes, así como a los más vulnerables e indefensos, entre los que están los concebidos no nacidos. Esta Iglesia, Madre y Maestra, quiere y tiene derecho a participar en el diálogo de la comunidad nacional, segura de contribuir con ello al bien común.

5. Y finalmente lo hacemos con la voluntad de contribuir a una reflexión y diálogo que esperamos se realice con el respeto que han pedido las autoridades del Gobierno. Esperamos que este proceso se desarrolle sin prejuicios, descalificaciones ni caricaturas, recordando lo que nos ha enseñado la historia acerca del derecho a la vida, y buscando siempre acercarnos a partir de lo que nos une y reconociendo aquello que hay de bueno y verdadero en las posiciones contrarias.

6. La Iglesia como comunidad interesada en el futuro de nuestro país quiere contribuir en el debate que se ha abierto en razón del proyecto de ley, con visiones de valor universal compartidas por otras tradiciones cristianas, escuelas filosóficas y científicas, médicas y jurídicas, procurando la búsqueda del bien común, en el marco de un Estado no confesional como el chileno. Es cierto que nuestras reflexiones y conclusiones obtenidas mediante la razón natural se encuentran iluminadas por la fe. No obstante, ella no es el único fundamento de las verdades que defendemos y proponemos al país. A ella se suman el conocimiento, la investigación y la opinión de personas e instituciones católicas, para quienes no pedimos otra cosa que acogida y respeto por parte de los legisladores, pues como ciudadanos de un mismo país todos tienen igual derecho a dar a conocer su opinión, y a que esta sea recibida, valorada y considerada en su justo mérito.              

 

La vida y la dignidad de la persona humana

7. Desde la antropología y la ética cristiana, la Iglesia Católica reconoce, respeta, defiende y promueve el valor de la vida y la dignidad de la persona humana como un fundamento esencial e irrenunciable de la vida en la sociedad. No matar deliberada y directamente al inocente es un absoluto moral cuyo reconocimiento y protección resulta indispensable para la vida en comunidad. Compartimos esa visión humanista con muchas instituciones políticas, religiosas, educacionales y sociales, y a partir de ella hemos articulado iniciativas que el país conoce y valora, como las vicarías de la Solidaridad, de la Salud y de la Pastoral de los Trabajadores, las redes de voluntariado solidario en situación de pobreza y vulnerabilidad, o el apoyo a los privados de libertad e inmigrantes, por mencionar solo algunas. Estamos trabajando por una decidida cultura de la prevención de abusos a personas.

8. Reconocemos y promovemos el derecho a la vida de la persona humana, sin discriminación alguna, desde la concepción hasta su muerte natural. Pero este derecho y su ejercicio no puede reducirse a los hechos de nacer y morir en paz. Nuestra opción por la persona y su derecho innato a la vida supone procurar como sociedad, además de prohibir todo atentado injusto contra la vida inocente, para todas las personas y sus familias, sin ninguna exclusión, las condiciones de vida acorde con su dignidad personal: vivienda adecuada, educación de calidad, trabajo decente, remuneración justa, medio ambiente favorable a la vida, oportunidades de desarrollo integral, etc. Al respetar y promover la vida humana, en todas sus dimensiones, rechazamos el aborto, como asimismo las escandalosas e injustas desigualdades sociales, la usura, la eutanasia y la discriminación arbitraria. Sin embargo, es necesario señalar que el aborto concebido como acción directa que tiene por finalidad impedir el desarrollo de un ser humano ya en gestación, reviste una particular gravedad ética porque implica negarse de plano a buscar otras soluciones posibles ante un embarazo no deseado o fruto de una injusticia.              

La vida, la dignidad y el mayor bien de la madre y de su hijo

9. La ciencia biológica confirma que desde el momento de la fecundación se inicia una nueva vida humana, distinta a la del padre y a la de la madre, que en un proceso continuo, gradual y autónomo, se irá desarrollando en el tiempo. Cobijado y dependiente de la madre, no es sin embargo parte del cuerpo de ella, sino otro ser, por lo que su individualidad debe ser respetada. Así lo expresa también nuestro ordenamiento jurídico.

Son dos personas las que están a la base de nuestra reflexión: la madre y su hijo, es decir, tanto la criatura que está por nacer como la valiosa mujer que la tiene en su seno, cuando vive la situación límite de una violación, del riesgo de su propia vida o de un embarazo que podría derivar en la temprana muerte de su hijo. La Iglesia ha asumido desde un inicio la defensa irrestricta del niño concebido. Por eso, el Papa Juan Pablo II declaró: “con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos –que en varias ocasiones han condenado el aborto (…) aunque dispersos por el mundo- declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el magisterio ordinario y universal” (Juan Pablo II, Encíclica Evangelium vitae, 62). Junto a ello, sin embargo, la enseñanza de la Iglesia también reconoce que la responsabilidad por el aborto con frecuencia no corresponde exclusivamente a la mujer, sino que también se extiende al padre del niño, a las presiones provenientes de familiares y amistades, a médicos y personal sanitario que con insistencia en esos casos recomiendan, facilitan y procuran los procedimientos abortivos, y a quienes han promovido y aprobado leyes que amparan el aborto. Por otra parte, “no se puede minimizar el entramado de complicidades que llega a abarcar incluso a instituciones internacionales, fundaciones y asociaciones que luchan sistemáticamente por la legalización y la difusión del aborto en el mundo. En este sentido, el aborto va más allá de la responsabilidad de las personas concretas y del daño que les provoca, asumiendo una dimensión fuertemente social. (…) Estamos ante lo que puede definirse como una estructura de pecado contra la vida humana no nacida” (cfr. Evangelium vitae, 58-59).

10. Constatamos que este proyecto de ley lo que plantea es despenalizar el aborto en determinadas circunstancias. El proyecto propone que en dichas circunstancias, quien aborta y quienes colaboran en la eliminación de esa vida humana no sean sometidos a una pena privativa de libertad. La regla general, por tanto, seguiría siendo la prohibición del aborto y la protección de la vida del no nacido. El aborto, cuando mucho, sería una conducta tolerada en casos excepcionales. Sin embargo, la realidad es otra, pues el mismo proyecto sostiene que el aborto debe consagrarse como una “legítima prestación de salud”, razón por la cual modifica el Código Sanitario y, solo accesoriamente, el Código Penal y el Código Procesal Penal. La verdad no coincide con la pretendida y proclamada “despenalización”: el proyecto deja claro que su real intención consiste más bien en legalizar el aborto, consagrándolo como un derecho cuyo ejercicio debe estar regulado y garantizado –y por ello regula la llamada objeción de conciencia-, tanto en el sector público como privado de los agentes de salud. Bien sabemos, por otra parte, y hay que tenerlo presente en Chile, que en numerosos países, estos proyectos conducen a la total consagración del “derecho” al aborto, siempre partiendo por despenalizar algunas causales específicas, contribuyendo así a crear, poco a poco, una mentalidad favorable al aborto y contraria a la vida de la persona engendrada, como si el niño fuera una cosa o un enemigo, un agresor y no un ser humano, fin en sí mismo y maravilloso don de Dios.

11. Como lo hemos expresado en documentos anteriores, las tres situaciones que plantea el proyecto son excepcionales y dramáticas. En cada situación particular puede ocurrir que el dolor se viva al límite. Lo sabe la Iglesia, porque parte de su misión es acompañar en el sufrimiento a esas personas y sus familias, antes, durante y después de una experiencia devastadora que nunca esperaron y que nunca olvidarán, en las cuales el aborto en ningún caso aporta sanación a dichas vivencias traumáticas. El aborto nunca es terapéutico.

Nuestra aproximación a las tres causales

12. Hemos planteado con claridad, apelando a la reflexión bioética de la Iglesia, que no constituye aborto la acción de suyo terapéutica para salvar la vida de una madre en peligro, cuando no busca eliminar directamente la vida de la persona concebida, aunque su muerte sea una posibilidad prevista, aunque no querida o buscada. Si la creatura falleciera como consecuencia no deseada ni intentada, ni como fin ni como medio, de un procedimiento directamente orientado a sanar a la mujer en situación de grave riesgo, no se podría calificar de aborto. La praxis médica bien lo sabe. Por eso son numerosos los médicos que afirman que el proyecto no debiera contener esta causal. Siempre es posible y lícito cuidar y respetar la vida de la madre sin recurrir al aborto. Por ello, actualmente en Chile no existen ni médicos ni personal sanitario procesados por este tipo de actos.

13. Los casos de “inviabilidad del feto” presentan desafíos éticos mayores. Sabemos que muchas madres y familias han continuado su embarazo llamado “inviable” hasta acoger con cariño a quien esperan, es decir, hasta su término natural, y esta actitud les ha procurado una paz que difícilmente habrían alcanzado al interrumpirlo anticipadamente. En otras ocasiones, aquellos casos que originalmente fueron catalogados de “inviables”, terminaron siendo “viables” y hoy los propios afectados agradecen la opción de sus madres de no haberlos abortado. El respeto irrestricto a toda vida humana indefensa e inocente, como también la dificultad de diagnosticar con completa certeza la situación en que nacerá el niño esperado, impide fundamentar la necesidad del aborto para estos casos. Sin embargo, esto no reduce el drama personal de mujeres y familias que viven un proceso doloroso que podría derivar en la muerte prematura del hijo. También en estos casos la experiencia nos enseña que el aborto causa traumas mucho mayores que afectan a la madre y su entorno familiar. Los esfuerzos, entonces, deberían centrarse en procurar programas de acompañamiento y acogida para las madres y sus familias en estas dolorosas situaciones.

14. Frente al embarazo de una mujer violada, no nos parece “humano” dejarla sola en el drama que ha sufrido, y tampoco es “humano” privar de la vida al más indefenso e inocente, que es su hijo. Quisiéramos un Estado y una sociedad activos y presentes junto a la mujer agredida, ofreciéndole caminos y ayuda para que ella u otra familia puedan acoger a un ser humano que no tiene culpabilidad alguna, está vivo y tiene derecho a seguir viviendo y a que nadie atente injustamente contra su vida. Diversas instituciones sociales, varias de ellas católicas, se dedican a procurar un entorno familiar para estos niños y niñas. El Estado podría hacer una gran labor apoyándolas en este esfuerzo. Creemos que “despenalizar” el aborto ante situaciones de violación es renunciar a la tutela de los más débiles e indefensos, y un acto de rendición del Estado ante el flagelo de la agresión sexual a mujeres, un drama respecto al cual Chile todavía está en deuda, porque ni los gobiernos ni la sociedad en su conjunto hemos podido abordar y superar este mal en su raíz, que generalmente ocurre al interior de los entornos familiares y de amistades de las víctimas.

15. Los delicados asuntos sobre los cuales debemos reflexionar demuestran, en nuestra opinión, la necesidad de contar con adecuados programas integrales de educación sexual fundados en una verdadera concepción sobre las mutuas relaciones entre varón y mujer, y en formación para el amor y el respeto a toda vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, como también para el desarrollo y cultivo de los vínculos de auténtico amor y la conciencia de responsabilidad. Sin estas instancias formativas difícilmente avanzaremos en una educación humanizadora como escuela para la vida.

Una sociedad sin excluidos

16. Nos anima, como a muchos en Chile, trabajar por una sociedad sin exclusiones. No queremos sumar niños no nacidos a la lista no pequeña de personas y grupos que Chile deja fuera de su mesa, y que como ha dicho el papa Francisco son como seres “descartables”. Como hemos señalado en nuestra anterior Carta Pastoral, “en una cultura donde se nos valora por las competencias y el dinero, el cristianismo nos enseña, aunque no siempre hayamos sido fieles a lo que profesamos, a defender la dignidad humana sin condiciones. Eso nos obliga a integrar al marginado, a cuidar del enfermo y a darle valor al desvalido porque son plenamente seres humanos”.

17. Es humano que la mujer y quienes la rodean, ante una situación límite, se pregunten si vale la pena seguir adelante con su embarazo; sin embargo, el hijo o la hija que ha concebido es un ser humano y tiene derecho a la vida al igual que cualquiera ya nacida. Así lo enseña la razón y lo reconoce el Derecho vigente, siguiendo la tradición jurídica que proviene desde el Código Civil y recoge nuestra Constitución, la doctrina, la jurisprudencia, numerosas leyes y tratados internacionales suscritos, ratificados y vigentes. Ello implica la posible inconstitucionalidad de una eventual ley de aborto que, cuando menos, pretende interpretar la garantía constitucional del derecho a la vida consagrado en nuestra Constitución. Pero asimismo supone y requiere el desarrollo de políticas de Estado que permitan sostener psicológica, espiritual, moral, económica y socialmente, la llegada al mundo de esa persona y la vida digna de su madre. Esa nueva persona es un chileno o una chilena, de dignidad inconmensurable, a la que no podemos negarle la existencia ni colaborar a que se le dé muerte de manera deliberada. Es alguien que tiene derecho a nacer en nuestra Patria y nadie puede privarle de ello.

18. A quienes ayer promovían junto a la Iglesia la defensa de la vida y dignidad de los perseguidos políticos, les invitamos hoy a ser consecuentes pues el respeto a la vida debe mantenerse en toda circunstancia. A quienes ocupan cargos de autoridad los exhortamos a proteger a toda persona, especialmente a los más débiles y desvalidos, y a amar y respetar por igual a la madre y a su hijo. A los legisladores cristianos, les recordamos con fuerza su irrenunciable e inexcusable deber de promover leyes justas y de no colaborar con una ley de aborto, de suyo injusta e innecesaria en nuestro país; al respecto, y dado que nadie está en conciencia obligado a realizar lo injusto y menos a dañar el Bien Común, afirmamos con claridad que no cabe excusarse en el cumplimiento de un programa o plan, cualquiera sea este. A quienes hoy se oponen al aborto, les invitamos a promover la vida y la dignidad humana siempre y en toda circunstancia, mediante los caminos propios de las democracias, expresando su público rechazo a esta ley. “No matarás” es una enseñanza que el mismo Dios quiso dar al ser humano y que tiene siempre vigencia en el tiempo, y que la razón natural descubre y reconoce de modo evidente. El legislador creyente católico no puede soslayar que un apoyo a este proyecto sobre despenalización del aborto derivará en graves consecuencias morales que afectarán el futuro de la Patria. Y nuestro Dios es un Dios de la alianza, Señor de la vida y no de la muerte. Testigo de la vida en gestación. Así lo expresa Dios al profeta Jeremías: “Antes de haberte formado Yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado” (Jer 1, 5); y el orante del Salmo (139, 15) dice: “Mis huesos no se te ocultaban, cuando yo era hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra” (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica Nº 2270).

19. Muy especialmente a los católicos, les invitamos a reflexionar, a partir de un sereno discernimiento en la tierra sagrada de su conciencia, iluminada por la fe y acorde a la ley natural. A Nuestra Señora del Carmen le pedimos que implore para todos nosotros la luz y la sabiduría del Espíritu Santo, como lo hizo en favor de los apóstoles y de la naciente Iglesia en el Cenáculo. Desde esa sabiduría, dialoguen estos temas en sus comunidades, a la luz del Evangelio y las enseñanzas de la Iglesia, especialmente de la Encíclica Evangelium vitae, que en la materia no deja espacio a dudas. Dialoguen con otros actores sociales en sus ambientes. Exprésense con libertad en las instancias que corresponda, siempre con fundamento en la verdad. Agradecemos a todas las personas, especialmente a mujeres y jóvenes, que se han expresado públicamente y en forma pacífica a favor de la vida, así como también el aporte de la Pontificia Universidad Católica de Chile, liderada por su Rector, el Dr. Ignacio Sánchez. Confiamos en que la anunciada visita del papa Francisco a nuestro país podrá ser un estímulo en este camino de discernimiento, y que Chile seguirá siendo ejemplo para el mundo como baluarte del reconocimiento, respeto y protección del derecho a la vida de toda persona desde su concepción hasta su muerte natural.

LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

 

Vea aquí palabras de Mons. Chomalí

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Jubileo extraordinario: camino del perdón y la misericordia

bulinEl pasado sábado 11 de abril, a las 17.30 horas en la basílica de San Pedro, el Santo Padre presidió las primeras vísperas del segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia con motivo de la entrega y de la lectura de la Bula de convocación oficial del Jubileo Extraordinario de la Misericordia que se abrirá el 8 de diciembre de 2015 y será clausurado el 16 de noviembre de 2016.

El Santo Padre, acompañado por los cardenales, se desplazó a la entrada de la Basílica Vaticana y, al lado de Puerta Santa entregó la Bula de convocación a los cuatro cardenales arciprestes de las basílicas papales de Roma: San Pedro en el Vaticano, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor. Como expresión del deseo de que el Jubileo se celebre en Roma y en todo el mundo, el Papa entregó también una copia de la Bula -para que llegue simbólicamente a los obispos de todo el mundo- a los prefectos de las congregaciones para los Obispos, para la Evangelización de los Pueblos y para las Iglesias Orientales. En nombre de todo el Oriente recibió también una copia del documento el arzobispo SavioHonTai-Fai y del continente africano el arzobispo Bartolomé Adoukonou. Monseñor KhaledAyadBishay de la Iglesia Patriarcal de Alejandría de los Coptos recibió la copia destinada a las Iglesias Orientales.

 

 

Ofrecemos a continuación una síntesis de la Bula ''MisericordiaeVultus'' con la que el Papa ha convocado el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

 

La Bula de convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia titulada ''Misericordiaevultus" se compone de 25 números. El Papa Francisco describe los rasgos más sobresalientes de la misericordia situando el tema, ante todo, bajo la luz del rostro de Cristo. La misericordia no es una palabra abstracta, sino un rostro para reconocer, contemplar y servir. La Bula se desarrolla en clave trinitaria (números 6-9.) y se extiende en la descripción de la Iglesia como un signo creíble de la misericordia: "La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia" (n. 10).

 

Francisco indica las etapas principales del Jubileo. La apertura coincide con el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II:'' La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento. Para ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Los Padres reunidos en el Concilio habían percibido intensamente, como un verdadero soplo del Espíritu, la exigencia de hablar de Dios a los hombres de su tiempo en un modo más comprensible. Derrumbadas las murallas que por mucho tiempo habían recluido la Iglesia en una ciudadela privilegiada, había llegado el tiempo de anunciar el Evangelio de un modo nuevo''.(n. 4). La conclusión tendrá lugar "en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016. En ese día, cerrando la Puerta Santa, tendremos ante todo sentimientos de gratitud y de reconocimiento hacia la Santísima Trinidad por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. Encomendaremos la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos a la Señoría de Cristo, esperando que difunda su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo futuro. "(n. 5) .

 

Una peculiaridad de este Año Santo es que se celebra no sólo en Roma, sino también en todas las demás diócesis del mundo. La Puerta Santa será abierta por el Papa en San Pedro el 8 de diciembre y el domingo siguiente en todas las iglesias del mundo. Otra de las novedades es que el Papa da la posibilidad de abrir la Puerta Santa también en los santuarios, meta de muchos peregrinos.bulin1

 

El Papa Francisco, recupera la enseñanza de San Juan XXIII, que hablaba de la "medicina de la Misericordia" y de Pablo VI que identificó la espiritualidad del Vaticano II con la del samaritano. La Bula también explica algunos aspectos sobresalientes del Jubileo: primero el lema "Misericordiosos como el Padre", a continuación el sentido de la peregrinación y sobre todo la necesidad del perdón. El tema particular que interesa al Papa se encuentra en el n. 15: las obras de misericordia,  espirituales y corporales deben redescubrirse "para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina.". Otra indicación atañe a la Cuaresma con el envío de los "Misioneros de la Misericordia" (n. 18). Nueva y original iniciativa con la que el Papa quiere resaltar de forma aún más concreta su cuidado pastoral. El Papa trata en los nn. 20-21 el tema de la relación entre la justicia y la misericordia, demostrando que no se detiene en una visión legalista, sino que apunta a un camino que desemboca en el amor misericordioso.

 

El n. 19 es un firme llamamiento contra la violencia organizada y contra las personas ''promotoras o cómplices'' de la corrupción. Son palabras muy fuertes con las que el Papa denuncia esta "llaga putrefacta" e insiste para que en este Año Santo haya una verdadera conversión: "¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Delante a tantos crímenes cometidos, escuchad el llanto de todas las personas depredadas por vosotros de la vida, de la familia, de los afectos y de la dignidad. Seguir como estáis es sólo fuente de arrogancia, de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto de lo que ahora pensáis. El Papa os tiende la mano. Está dispuesto a escucharos. Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia."(n. 19).

 

La referencia a la Indulgencia como tema tradicional del Jubileo se expresa en el n. 22. Un último aspecto original es el de la misericordia como tema común a Judíos y Musulmanes: "Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocerlas y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación. "(n. 23).

 

El deseo del Papa es que este Año, vivido también en la compartición de la misericordia de Dios, pueda convertirse en una oportunidad para "vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros. En este Jubileo dejémonos sorprender por Dios. Él nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida.. (?) En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: '' Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos''.

 

Comuniquemos que Cristo ha resucitado

sabadin10Con una Catedral completamente a oscuras y cientos de fieles con sus velas, Monseñor Juan Ignacio González dio inicio a la Vigilia Pascual con la Solemne Bendición del Fuego,  del cual encendió el Cirio Pascual que representa al Jesús resucitado.

Momento después seminaristas y monaguillo compartieron esta luz con los asistentes a la ceremonia litúrgica apostados  en el atrio del templo.

El obispo de San Bernardo más tarde bendijo el agua y con sus velas encendidas  los presentes  renovaron sus promesas bautismales, renunciando plenamente al pecado, y confesando su fe en Cristo.

En su homilía Mons. Juan Ignacio recordó y agradeció a la Santa Virgen por dar a conocer la hermosa noticia e incitó a los fieles presentes a ser ellos quienes lleven la buena nueva y el gozo de esta en sus corazones  a quienes están más alejados de la fe.  Para destacar el año de la vida consagrada, dos religiosas fueron las que entregaron las ofrendas de pan y vino para la consagración.

Para finalizar, el obispo de San Bernardo despidió a los fieles a la entrada del templo Catedral y les deseó  una Feliz Pascua de Resurrección. 

 

 

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Viernes Santo con devoción y en Familia

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En compañía de un gran número de fieles y encabezado por Monseñor Juan Ignacio González se llevó acabo este Viernes Santo el tradicional Vía Crucis que recorrió las principales calles del centro de San Bernardo.

En esta ocasión Mons. Juan Ignacio recordó, a lo largo de las 14 estaciones de la pasión y muerte de Jesús, la importancia de la familia y el hogar además de la devoción y la fe de los fieles en el amor de Dios y la Iglesia.

La procesión culminó  frente al Templo Catedral donde se realizó la última estación.

 

 

 

 

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No dejemos que la falta de tiempo nos aleje de la Iglesia

jueves2Desde las 20 horas se celebró en la Catedral de San Bernardo la misa de Jueves Santo oficiada por Mons. Juan Ignacio González, el pasado 2 de abril dando inicio al Triduo Pascual de esta Semana Santa.

La eucaristía que contó con el tradicional lavado de pies que en esta ocasión el Obispo realizó   a fieles, sacerdotes y monaguillos; además se recordó la Última Cena que tuvo Jesús con sus discípulos antes de su pasión, muerte y resurrección.

Mons. Juan Ignacio en su homilía  destacó la necesidad de que los fieles pidieran por una mayor fe en la iglesia y  la Eucaristía, destacando que no se puede vivir una vida de santidad sin hacer cambios en las vidas actuales, donde la excusa del poco tiempo para Dios es lo que los aleja de la iglesia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Obispo exhorta a sus sacerdotes a que conserven la fidelidad a su ministerio

crismalin3Cientos de fieles llegaron el pasado 1 de abril a la Catedral de San Bernardo para participar de la Misa Crismal de Miércoles Santo, presidida por Mons. Juan Ignacio González y concelebrada por los presbíteros de la diócesis en la que se consagró el Santo Crisma y bendijo los Santos Oleos.


El Crisma consagrado es utilizado para ungir a los nuevos bautizados y son signados los que reciben la confirmación, con el óleo de los Catecúmenos se preparan y disponen para el bautismo los mismos Catecúmenos. Con el oleo de los enfermos, estos son aliviados en sus enfermedades.


En la liturgia dónde los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales, destacó la gran presencia de monaguillos venidos de todas las parroquias de la diócesis, indicando el gran trabajo hecho por la escuela de monaguillos creada recientemente el año 2014.

crismalin8En su homilía el prelado de San Bernardo persuadió a sus sacerdotes a mantener la fidelidad hacia su ministerio y los invitó a renovar públicamente sus promesas sacerdotales. Agregó también, que el trabajo de los párrocos debía ser de jornada completa para poder llevar siempre una sonrisa que invite a seguir siendo Iglesia.


La ceremonia fue seguida con mucho respeto y devoción por los fieles presentes que a esa hora repletaban el templo Catedral, finalizando con la entrega de los Santos Oleos a cada uno de los eclesiásticos presentes en la misa.

 

 

 

 

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Escuchar audio: Homilía de Misa Crismal.

Primera ordenación Camiliana en Chile

2015-marzo-diacondado-Pablo-101El pasado 29 de marzo se realizó la ceremonia de ordenación diaconal del hermano Camiliano P. Pablo Cerón Urrutia M.I, quién se encuentra en esta congregación desde el año 2009.


La Eucaristía presidida por Mons. Juan Ignacio González en compañía del párrocos y el formador Eligio Castaldo m.i y Pietro Magliozzi m.i, reviste de gran importancia, pues es el primer miembro de esta congregación ordenado en nuestro país, desde Fray Camilo Henríquez fundador de “La Aurora de Chile”.


El actual diacono P. Pablo Cerón Urrutia m.i tiene 51 años estudio teología en la PUC y hoy cursa pedagogía. Ha servido a los enfermos en distintos países de Latinoamérica como Perú, Argentina y Ecuador.


El carisma Camiliano se sintetiza en testimoniar al mundo el amor siempre presente de Cristo hacia los que sufren, evangelizando y sanando al mismo tiempo.

 

 

 

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